jueves, 21 de agosto de 2014

Partimos hacia el archipiélago de Tuamotus: Mauururu

Cambiar de latitud fue lo que más me gustó, no hay que cambiar el reloj, no tenemos nada más que hacer, que observar como cambia paulatinamente la hora de la aurora y del ocaso. Somos de nuevo meros testigos. Así como correr olas, navegar, sirve para afinar los sentidos. Cosas que antes me tenían sin cuidado, como la forma de las nubes, son lo primero que salta a mis ojos al salir a la cubierta, el cambio en la fuerza y dirección del viento; y de noche, claro, las grandiosas estrellas. 

En cinco días llegaremos al archipiélago de Tuamotus, recuerdo la primera vez que lo vi en el mapa. Estaba con Jeff, viendo en Google Earth, y aparecieron ante mis ojos estas islas, ni siquiera islas; estos anillos íslicos diría yo, inimaginados hasta entonces. Me reí, parecían de broma, luego que confirme su existencia; pensé que un día quería ir ahí. Un deseo muy pasivo, como de estrella fugaz; como cuando deseas poder teletransportarte o volar.   


Mauruuru: una isla al revés

Parecía dejar un océano para entrar a otro, más pequeño. El dibujo de un niño. Les llaman atolones, son lo contrario que islas. Mar rodeado por tierra y ésta, a su vez, rodeada por mar. Una franja aproximadamente 300 metros de ancho que forma un anillo imperfecto, en medio del Océano Pacífico. En Mauruuru, existe sólo un paso que siempre comunica la “laguna” con el mar abierto. 




Llegando a Faaite de Nuku Hiva




Unos días anclados en el paso, y notamos algo curioso, el agua siempre fluye desde adentro del atolón hacia afuera. Nosotros pensábamos que los cambios de marea, determinarían si el agua sale o entra a la laguna, pero no es así. El agua entra por los tramos donde el atolón es más estrecho al sur del mismo, ahí se forman pequeños y eventuales pasos naturales, que usamos los tiburones pequeños, los pescados y yo a kayak. Según me comentan los locales, estos pasos naturales, solo existen cuando el swell es pronunciado y viene del sur, ya que en el norte el atolón es muy ancho: de casi un kilometro! 
Cuando no hay swell, el flujo de agua por el paso es casi nulo. Se vuelve la laguna como dentro de una burbuja. Suena trillado, pero el cielo se mezclaba con el mar de una manera que yo nunca antes vi. Una armonía de colores pasteles que, a primera impresión inmóvil, va virando lentamente de naranja al transparente, pasando por turquesa.  Desde la sobriedad más pura, hacen sentir en otra dimensión. En  Mauruuru, olvidaba mencionar, el comercio de alcohol está prohibido por ley. 



Paso de Faaite, Foto: M. Mahoney 



Los dos primeros días, sin swell, he pasado en el mar buceando cerca de dos horas, y he visto 9 tiburones. Pequeños todos, el más grande era una cabeza menos que yo y siempre con su remura de escolta. Se acercaban, yo psicosiada con el tiririritiririri de Spielberg; y Melissa, mi compañera de Kaimana, persigiéndolos para mostrarme que son ellos los que tienen miedo de nosotras. Dejavú. Sé que son curiosos no agresivos, tienen suficientes peces para alimentarse y eso, pero tiburón es tiburón y, por más que sean pequeñitos, ese avanzar de depredadores con  el que andan, es atemorizante.



Tiburón de arrecife. Foto: M. Mahoney












Afuera del Atolón, Faaite. Foto: M. Mahoney
Llegaron las olas y la espera valió la pena, son perfectas, prolijas, tubulares. Izquierdas, rompen bastante cerca del arrecife, una tras otra de diferentes tamaños, uniformes en su perfección.  Los locales se pasean, cogen una tras otra; yo impresionada y aún un poco temerosa, miro como cada  una termina una más cerca del reef que la anterior. El drop es rápido y de esas olas que conforme van reventando aumentan su tamaño, y van manifestando su fuerza en una explosión, en pocos metros, al menos que seas local y amigo del reef. 

Una perfecta ola de una pequeña isla, de un estrecho pasaje; no confundir con pequeña ola; de lo bueno poco le viene como anillo al dedo a esta olas. Pienso que 7 surfistas en esta ola, serían ya demasiados, por suerte en Mauururu, solo viven tres.  



Foto: M. Mahoney




Foto: M. Mahoney

                                                                                       Foto: M.Mahoney



                                                                                                                                                                       Foto:M.Mahoney


Local al límite. Foto:M.Mahoney






 La caza del pulpo 

Hoy rodeando el pueblo con el kayak, familiarizandome con los corales que rodean la villa, buscando canales, un sitio tranquilo para estar; he dado con una playita de arena. Una treintena de cocoteros en la orilla, la hacen aun más apetecible. Varo el kayak en la arena, ningún coco se ve fácil de alcanzar, me quedo disfrutando de la sombra y de la hermosa vista. Estoy sumida en mis pensamientos y empezando a caer dormida a todo el estilo San Martín, cuando de pronto, un visitante llama mi atención, y me trae de regreso. Ha venido a mi, en un tumbito un pulpo curioso y desafortunado: púlpito al olivo. En esté mar tan cristalino que sentada a unos  cinco metros de la orilla, su andar fluido de pulpo lo ha delatado. Con muy poca fé, como quien quema su único cartucho, he colocado el remo del kayak en su curso y  sorpresivamente ha caído en la trampa. Se ha prendido del remo y lo he sacado del agua - bastante nerviosos los dos. Hemos librado una batalla en la orilla, él trataba de escapar y volver al mar, yo volver el tiempo atrás y no meterme en su camino. Pero a lo hecho pecho, mientras le doy vueltas como un anticucho, pienso: y ahora qué?!. De entre los cocos he visto venir a un hombre grande y sonriente, que al parecer observó toda la escena. Me ha ofrecido un coco, y se encargo del trabajo sucio. 


Vuelvo a barco feliz, con el almuerzo recién capturado. Así la receta que comparto en esta aventura, es como lavar y hervir un pulpo.



La playita del pulpo









Para hervir el pulpo
1 pulpo de 1 Kg mínimo (si es más pequeño, es muy muy malo) 
1 nabo
1 tomate
1 mano de arroz blanco
 2 bolsitas de té verde
un chorrito de sillao
granos a pimienta negra entera
mucha sal
un colador de plástico o arena y una roca

El lugareño que me ayudo a matar al pulpo se llamaba Mihano, y no solo me ha ayudado sino me ha enseñado la manera local de lavar el pulpo, y es que así va la vida acá en Faaite, no existe aquel apuro psicológico y patológico, que mucho nos afecta en las ciudades grandes. 

 Una vez que el pulpo esta bien muerto, nos sentamos y lo “arenamos”, como si fuéramos a apanarlo, pero con la arena de la playa. Buscamos una piedra que quepa cómodamente en nuestra mano diestra, y procederemos a frotar la piedra sobre el pulpo arenado, de tal manera la baba del pulpo se va despegando. Eventualmente sumergimos el pulpo en el mar, le damos una nueva “arenada” y a seguir frotando, hasta que al pasar nuestros dedos por la superficie, se sienta liso y la mucosidad haya desaparecido. Así limpan el Pulpo en Tuamotus 


Si no tenemos la suerte de estar en la playa, sino en una cocina. Vamos a simular esta situación, con la ayuda de un poco de sal y un colador de plástico. Echarle bastante sal al pulpo, y a restregarlo contra el colador, como si estuviéramos lavando una media sucia, pero bien sucia. Al igual que en el método anterior, vamos a ir viendo como en la superficie del pulpo se forma una espuma, que es la baba desapareciendo. Luego lo vamos a enjuagar y verificar que al pasar nuestra mano este liso y no mocoso. Si estuviera aún mocoso, un poco más de sal y de nuevo al colador a restregarlo. 

En una olla muy grande vamos a poner 9 litros agua, junto con todos los ingredientes salvo el pulpo. Llevamos a hervir a fuego alto, fuero alto de verdad, debe verse como el caldero de una bruja. 

Al pulpo, que ya hemos retirado la mucosidad, vamos a retirarle todos los órganos que se encuentran en la cabeza, sin olvidarse que en la boca tiene un piquito, con apariencia de choro, que ser debe remover ejerciendo un poco de presión. Vamos a asustarlo cinco veces, es decir, sumergirlo tres veces en el agua hirviendo, cogiéndolo de la cabeza.  Luego de cada zambullida, y acá recomiendo utilizar un guante para no quemarse la mano, vamos a tomarlo de el extremo de los tentáculos y estirarlo. Luego de la quinta vez, lo soltamos en el agua hirviendo, que tiene que estar burbujeante de caliente, y sin bajarle el fuego, lo dejamos por 40 minutos. Pasado ese tiempo, verificamos con un cuchillo que este suave, y dejamos enfriar en el agua de la olla, con paciencia.    


En el pueblo, no hay "mucho para hacer", así que hay hacer algo al respecto. El point es la magasin Mohana, la casa de mi amiga Tiarere, talentosa bailarina y coreógrafa.  
Luego de visitar algunas veces, y conocer las chicas, me invitan a bailar con ellas: quieren que forme parte de la comparsa para el Heiva que se llevará a cabo el próximo sábado. Las danzas tahitianas son difíciles, pero ellas disciplinadas, se reúnen todos los días, incluso dos veces al día a practicar; yo que no lo soy  tanto, me uno cuando no hay olas. Mi falta de constancia  pero sobretodo de talento para el baile, impiden que participe propiamente en la comparsa.  Igual me integro y formó parte del grupo, hacemos con palmeras y flores unos lindísimos atuendos para la noche de la presentación. Continuo tratando de coger el swing tahitiano sin mucho éxito. Llega el día de la contienda, los tres grupos que participan son buenos, y felices. El mío más porque obtiene el primer lugar. Para celebrar nos el domingo, hacemos un pequeña fogata en la playita, bailamos, cantamos y tomamos "Como puaca", cerveza de coco, que se comercializa por lo bajo. Volvemos a nuestras casas a las 4 de la mañana, el tiempo voló.  




Momentos de ermitaña

 La naturaleza virgen que reinaba en Mauruuru ha sido violentada por una plaga, que no descansa; oigo sus murmullos en todas las esquinas, en los momentos mas inesperados e inoportunos. El regatón ha llegado a Mauururu, y lo que es más grave, a todos les encanta. Lo que me pareció gracioso, bonito y hasta familiar en Marquesas; acá es una pesadilla. Empieza en la mañana y no para hasta tarde en la noche. Ahora estoy en el palmar, vine acá a escribir, ahuyentada por el incesante bum bum st st de Daddy Yankee y compañía. Sentada sobre un pseudotronco; bajo la sombra de una palmera, la misma palmera me resguardaba cuando divisé el pulpo, pienso si la globalización es desarrollo o castigo divino, en cada esquina un bum bum distinto. Lo irónico es que la música local es hermosa y alegre, música de verdad, hecha con madera y cuerdas; pero la escuché más en las personas mayores. 


 Así como llegue tres semanas luego, pero de prisa me fuí de Mauruuru, sin pensarlo mucho, dejando atrás este hermoso lugar, a mis amigas Tiarere y Patricia, con quienes hicimos una linda amistad, sin muchas palabras, pero con mucho cariño. Aún soñado con coconut crab.



















sábado, 9 de agosto de 2014

Marquesas: vida simple au poisson cru


Marquesas es uno de esos lugares donde las cosas hay que simplificarlas al máximo, lo saben bien los lugareños; luego de pasar una semana acá, nosotros también. Últimamente, como da fe mi recetario, la simplicidad no ha sido mi religión.  La nueva latitud me ha pegado y, de pronto, lo que ayer era primordial,  hoy se siente exagerado y hasta ridículo; todo. 






Foto: Melissa Mahoney
Foto: Melissa Mahoney

Caminando por la playa, encontramos un grupo de personas, están instaladas sobre el arrecife, la marea está muy baja, ni se mojan los pies. Nuestra primera impresión es que están trabajando. Pescadoras? marisqueras?. Venciendo la timidez y la barrera lingüística, nos acercamos a enterarnos de qué se trata. Tienen dispuesta una estación: una mesa, sobre ella descansan dos recipientes con agua, limones cortados por la mitad y algunos trapos. Son unas arañas de mar oscuras, las presas. La primera persona en la cadena les quita el caparazón y les da un chapuzón; la segunda los parte por la mitad y les da un segundo chapuzón; la tercera, ahí es que nos hemos acoplado nosotras; los apachurra bien para que salga la carnecita, les exprime unas gotitas de limón encima y se lo lleva a la boca. Tienen ya los dientes negros, deben llevar un buen rato ahí; y no las culpo, es delicioso. Cada bocado se siente como una zambullida en el mar, en este mar amarronado y tiburonado, en el que es sabio inclinarse por las zambullidas imaginarias.  Ni marisqueras ni pescadoras, había sido un picnic familiar al puro estilo Marquesiano.  Al despedirnos nos dan una bolsita ziploc con algunos bichos para el camino.


Llevamos una semana acá aclandos en Nuku Hiva, intentando reparar el generador del velero. Es importante porque en nuestro próximo destino, el archipiélago de Tuamotus, las lluvias son escasas y sin generador no podemos poner a funcionar el sistema de ósmosis inversa para obtener agua dulce. En está semana que vamos en la bahía ya conocemos a todo el pueblo, y todo el pueblo nos conoce, sabe que nuestro generador no funciona, que en un primer momento pensamos que era un capacitor, y que luego descartamos y ahora sospechamos que es mas bien el dial.  

Dato curioso, hemos probado los cangrejos ya de vuelta en Kaimana, horas luego del encuentro en el Picnic, y habían perdido su magia. Al parecer este manjar, lo es cuando se come in situ.


Poisson cru au lait coco


El poisson cru au lait de coco, es uno de los manjares de la polynesia francesa. Con sello marquesino, simple como todo por estos lares. Cortar pedazos de pescado blanco, en tiras o cuadraditos, salarlo, verter un poco leche de coco; agregar pepino o col, zanahoria, picados en el formato que más te guste, finalmente una raja de limón. No hace falta nada más. Eso sí, pescado fresco, limón bien verde y leche de coco fresca también. 

Tanto floro de cambio de latitud y que los diez monjes, pero la verdad que  no puedo con mi genio de cocinera: cambié un poco la receta. Sazoné las verduras cortadas en juliana con un poco de ciboullete, una gotitas de limón y un chorrito de aceite de coco, al pescado lo embadurne con un chorrito de aceite de coco, un poco de cáscara de limón y algo de togarashi. Pero debo decir que la receta original, es simple como dios manda. Los otros ingredientes ya son capricho mio, tuyo y de la casera del mercado. 



Foto: Melissa Mahoney, HI
400 gr pescado blanco
media taza de leche de coco espesa, fresca. 
un limón cortado en rajitas
col
pepino
zanahoria
tomate
una hoja de lechuga


Foto: Melissa Mahoney, HI


Como los machos, sin reacondicionador ni watermaker, hemos decidido partir hacia los atolones Tuamotu. Si los locales pueden vivir sin watermaker allá, nosotros también. Las condiciones de swell son perfectas para el atolón al que nos dirigimos: Faite. Nos acercamos a las escalofriantes paradisiacas olas  de esté viaje transoceánico! 

Esa travesía será más corta que la anterior, calculamos 5 días, navegando con el viento a favor.  Me hubiera gustado quedarme unos días más, aprender ha hacer esos chips de fruta pan de los que me hablaron mis amigas locales, ir a las cataras. Empiezo a sentir la melancolía de partir, que  ya me es tan familiar. Emociones confundidas bailan sobre el mar mientras zarpamos, ninguna logra imponerse, prefieren irse a bucear. Curiosidad por el próximo destino, ganas de correr olas, la certeza de estar dejando un lugar sin explorarlo, sin encontrarme con él lo suficiente. Pero donde manda capitán no manda marinero, y ni que decir cocinera. Será para otra oportunidad, siempre las hay.



lunes, 7 de julio de 2014

Ahora lo sé a ciencia cierta: los peces voladores, no solamente existen sino que viven tanto en el Atlántico como en el Pacífico. Merodean a su antojo, hasta que se cruzan con un bonito o un Mahi Mahi o si tienen muy mala suerte aterrizan en la cubierta de un barco. 
    


Cruzar el pacífico, saliendo desde San Diego, Estados Unidos, nos tomará 25 días abordo de Kaimana catamarán de 42’ pies de largo. La próxima vez que toquemos tierra será en Las Marquesas, la isla específica depende más bien de como se porte el viento y las corrientes en la travesía. 

Antes de dejar el puerto siento algo inesperado, creo que no caía en la cuenta de que tan lejos estábamos yendo. Mi corazón empieza a latir rápido, muy rápido, siento ganas de besar y abrazar a cualquiera que este en el muelle, despedirme de alguien, no importa de quien realmente. El sentimiento no desaparece por varias horas, hasta que poco a poco el mar me va arrullando, me siento bienvenida, bendecida diciendo cómodamente hasta luego a tierra firme.

Hoy el día 11 estamos, en términos de distancia, a mitad de camino 1500 millas naúticas. Hemos tenido buen viento toda la primera semana, navegando a 8 nudos promedio, literalmente surfeando tumbitos, con un vaivén muy armonioso y cómodo. Poseidón se ha portado con la pesca, un Mahi Mahi, un atún de aleta amarilla, y 7 bonitos de  5 kg cada uno. Con ofrenda de por medio: hierbitas, caviar y rocoto peruano, todo envuelto en una hija sagrada para los hawainanos. 



Habiendo cumplido una semana y un día en curso, y viendo nuestro reporte de clima temíamos haber llegado a la franja los doldromes. Lo que significa en buen cristiano, no viento por 2 días, avanzar muy my lento, con unos dos o tres nudos de viento o cero y siempre a motor.  Eso según el reporte, pero del dicho al hecho hay un buen trecho; así conforme avanza el día, el viento sopla sobre nuestra popa, parejo a unos 12 nudos, permitiéndonos navegar con la spinaker alcanzando velocidades de hasta 7 nudos,. Nada mal para los dondromes! Reímos, con el viento a nuestro favor nos sentimos amos  del océano que atravesamos con tanto éxito. 

 Hemos tenido ayer una tormenta, el mar estaba furioso, 37 nudos en contra de nuestro, y las olas que conlleva tal ventarón, no puedo decir el tamaño, estaba oscurísimo, ni un gota de luz. Solo sé que eran grandes y venían de distintas direcciones, porque de vez en cuando rompían en la popa, sobre la cubierta. 15 horas de tempestad. Durante mi guardia he sentido la energía del océano, esa energía que tanto me gusta, a la que me refiero constantemente cuando intento definir la magia en correo olas. Nos estaba escupiendo, removiendo duro, quien sabe, tal vez dándonos un bautizo oficial.  Kaimana en hawaiano quiere decir precisamente eso:  la fuerza del océano o del mar. No  hay derecho de llevar un nombre así sin haber probado canela.  Sentí la soledad en la que nos encontramos como una aguja, como un pedacito minúsculo flotando en el mundo, Cuidado con el ego, somos pequeños seres con sorprendente capacidad para creernos grandes, el centro del universo. Estando acá afuera sientes que de veras no somos desde ningún punto de vista razonable el centro del universo, solo un actores, o vectores mejor aún.



 Llego la calma, no como uno se imagina repentinamente, sino poco a poco fue calmando calmando y luego de bum bum bum ahora estamos con las olas en contra pero el viento a favor y hemos podido nuevamente alzar velas. Con la corriente y con el viento demasiado sur para seguir en nuestro curso, estamos ahora avanzando a promedio de 4 nudos.  
Es tan cierta esa frase marinera que dice, "al mal tiempo buena cara”, porque no hay nada que podamos hacer en este punto mas que aguantarnos este incesante golpeteo en el casco, sonido y movimiento, sonreír  y disfrutar los placeres de estar acá ahora, rodados de mar, de paz, sin prisas, estar felices porque paso la tormenta y aún tenemos mástil y estamos flotando.   

 Parece surreal estar acá, fuera del tiempo,  en un velerito a 5 nudos, es decir 5 millas náuticas por hora,  aproximadamente  9 kilómetros por hora, por una travesía de 3400 km en búsqueda de olas y mar, más mar.
Hoy mi turno es en el amanecer, bueno son las seís y media dice el reloj, pero aún no salió el sol. Parece ser ya el momento que estábamos esperando, para regalarnos una horita mas y cambiar atrasar nuestro reloj. Fuera del tiempo es que estamos, marcados por una nueva cotidianidad, la de alta mar: noches de 6 horas con turnos de 2 horas, revisar todas nuestra provisiones frescas a diario para ver que no se estén pudriendo,  mirar las estrellas por si la brújula se ha vuelto loca, quedar atentos a la dirección y fuerza del viento, observar las nubes, revisar que las velas estén bien dispuestas. 

Cayó pescado hoy, un Wahoo de 4.5’de largo. Nunca vi uno de este tamaño. Llevábamos ya tres días, pidiendole al mar que nos de un pescado. Se demoró, pero no podía ser mejor. No sé como se llama el Wahoo en Perú, sé que es familia de la Macarela; pero valgan verdades, esté es el pescado mas rico para hacer frito y a la parrilla que yo probé hasta hoy, me tendrá que disculpar mi tan querida chita que hasta hace poco ocupada esté lugar para mí.  Todo parece indicar que este será la olla de este viaje. 





Hemos llegado, luego de 21 días de mar azul, vemos tierra, de amanecida. Es verde, con montañas altas, parece un pedacito de la selva alta peruana, en una sinuosa isla. Se va llegando lindo cuando se llega en velero a alguna parte, despacio, y cambiando de ángulo mientras de avanza. Estamos en Nuka Hiva, en un pueblo llamado blablabla, pueblo digo yo, si es la capital de las Islas Marquesas. Contenta de haber completado este viaje, salimos a tierra. Para hacerme sentir como en casa, en la radio suena una conocida canción de bachata, la músca latina también cruzo el pacífico, al parecer hace un buen rato ya.    



lunes, 9 de junio de 2014

El retorno fue claro, claro en recordarme que surfear es mi pasión número uno, no se cansa de conectarme con mi propio cuerpo, no le da tregua a engaños triviales, digo, virtuales.

Fuimos a la playa de los principiantes, valerosos principiantes acá en Tortola. Tanta emoción acumulada no me dio tiempo para estirar, solo saltar al agua y remar desesperadamente al point; o bueno: remar, remar, remar y no avanzar, ahí viene mejor está palabrita desesperadamente. Tal así como si mi cuerpo molesto por la falta de surf en estos últimos meses de trabajo, estaría jugándome a la ley del hielo.



Encontrarme surfeando en un lugar nuevo, hasta el momento no pensado, me hace sentir irónicamente en casa,  los revolcones que no varian mucho de aquí pa' allá, es tan real que el mar es uno solo. Si bien hay olas mejores que otras, la felicidad la encuentro en no llamar a la frustraciones, no añorar las olas pasadas, ni concentrarse en las que vendrán luego: remar con fuerza y gratitud, esa la mismita que viene allá, que es toda tuya.

Al cuarto intento cojo un ola, un drop, una descarga, un regalo de la gravedad con abrazos del mar. Mis obstinados músculos, dan su brazo a torcer y deciden escucharme, "quien con su barriga se enoja, la tripa le queda floja", entienden que no hay tiempo para engreimientos, en pocos días toca volver al trabajo.

Salimos del mar con unos cuantos rasguños, calambres en las piernas mas con la auténtica alegría de estar de nuevo en buen rumbo.

Sweet: Sugar Cane!!!




Al día siguiente viene un swell, bueno 1 Ft, o 2 Ft, dice magicseaweed, parece muy pequeño para que funciones esta ola, pero con como quien no quiere la cosa enrumbamos a Sugar Cane.  Me hace recordar a La Herradura,  pero para la derecha y con un sello caribeño. Las olas rompen ridículamente cerca de las rocas, pero con una perfección hipnotizante, como en cámara lenta radical.


Solo llegué a coger tres olas, pero fueron suficientes, timming. Dimensión perfecta paralela, sentir conexión inmediata, cálida,  con las personas que comparten la sesión. Qué sería de la vida sin esos momentos que dentro de  las eternas confusiones y distracciones,  nos llevan de momento a otro a sentir la fuerza de la naturaleza, a ti misma como parte de ella, el surf es mi vehículo. Conexiones aun más profundas.

Locrito

La receta que relaciono es este lugar, Tortola, es el clásico locrito de zapallo con Langosta a la parrilla, lan. Lo que en casa era cotidiano y hasta a veces aburrido, se convierte en un manjar de los apus, que me trasporta a Perú.

Acá en el caribe en general, se produce un muy buen Zapallo, no es el macre, pero se le parece. Tiene ese color amarillo, naranja, no peca de muy dulce, como muchos otros con lo que intente hacer locro fuera de lima. Habas verdes, que aparte de color y sabor, aportan textura arenosa. Nunca de una lata. Las congeladas que son las que yo uso acá, son una buena alternativa.

Ají amarillo, para esta receta, yo uso la pasta que viene en pomo. No no son tan versátiles como los congelados o el fresco, ni que decir, pero a falta de tortas, buenos son panes.

Un ingrediente que encontré acá y en mismo Lima nunca encontré, es achiote fresco. Recién cosechado del árbol, que aprietas la semillas en tu mano y obtienes una pasta que mancha tus dedos de rojo. Le dieron un toquecito especial al aderezo.

Y por supuesto el sello de el caribe, la langosta. Cazada por Matt, tamaño Matt, alimento a 4 personas. Yo nunca oí antes este método para matar las Langostas, sumergirlas an agua dulce, no tiene que ser caliente, sino solo agua dulce y se mueren tranquilas y sin tanto drama.



Ingredientes:

Zapallo
Papas
Cebolla roja
Ají amarillo
choclo, no desgranarlo
pimienta, orégano, achiote,
leche evaporada
habas
arverjitas
queso fresco o queso ricotta o queso feta
queso parmesano
huacatay
culantro

El locrito es simple, se hace un aderecito con: cebolla, ajo, pasta de ají amarillo achiote, oregano, pimienta, culantro.
Luego se baja el fuego, se agrega el zapallo y se cocina con paciencia, tapado, sin agregar agua ni caldo ni nada. Solo tiempo y fuego lento. Una olla de fondo ancho será un buena aliado si no quieres pasar muchas horas lavando.
Una vez que el zapallo ya está casi la mitad como un puré, agregamos las papas, las habas (peladas), las arverjitas. Cocinamos por como media hora más a fuego siempre muy muy lento. Finalmente cuando ya tenemos el locrito hecho, agregamos media tacita de leche evaporada, los quesos y una ramita de huacatay.

La langosta, sin nada, solamente a la parrilla, con sal y pimienta blanca.

Las cantidades de zapallo, papa, habas, queso yo creo que son relativas, al gusto; a mi me gusta con full quesito y habas.



miércoles, 12 de marzo de 2014

Chupe en Saint Martin

Ultimamente veo mas ollas que olas, y platos y vasos y mas platos, me alegra que son platos vacios, los que vuelven a la cocina durante los viajes. Mucho mucho trabajo, altos y bajos como el mar,  solo hay que darse cuanta cuando se pierde el equilibrio y ahi si saltar del barco. Ni mucho trabajo ni mucha vagancia están buenos. Observar lo que hay al rededor, y apreciándolo tal como es,  esperar por el mítico "huracán swell" con fe, como cuando se salta de una roca a otra.

Amigos partieron de SXM, cuando ya se sentía como en casa, como barrio, se muta súbitamente y se convierte, de nuevo un lugar conocido con muchos desconocidos. Ya vendrán tiempos menos solitarios, y reencuentros y el mítico " huracán swell". Vivir en un barco es muy parecido a una nuez con carcaza, y ahora lo entiendo mucho mejor.

Ser marinera, te lleva por varios caminos y no me refiero tanto a los puertos, a parte de adonde vas, se lleva a cabo una travesía interna. Supongo sobretodo al inicio, que te reafirma, al sacarte el suelo, empujarte fuera de tu zona de confort; o en caso contrario te lleva a un laberinto del que ya no intentas salir porque confundes con el mundo real, aunque suene a propaganda de Cedro. Te vez a ti mismo mas que en una isla, como si fueras una isla.  El hecho de no tener cotidianamente amigos, familia, una comunidad; te hace crear nexos mas intensos con la naturaleza.



No estoy en una onda full vegetariana en estos días, pero si cada como menos carne, y cada vez que como carne, no olvido que estas comiendo algo que antes tuvo vida. Le agradezco, al mismo tiempo caigo en la cuenta de que no es sostenible comerla todos lo días. A mi parecer un chupe es un bonito funeral para lo camarones, lleno de alegría y colores, aprovechando hasta las cascarillas de sus caparazoncitos.

Todo empieza un dia antes de hacer el chupe. En el caribe no encuentro camarones, lo mas parecido de que he podido encontrar han sido langostinos tiger, ahora si tienes la suerte de tener camarones ni que decir, mucho mejor.

Ingredientes para el Chupe

Para el caldo base

carcazas y cabezas de los 10 langostinos tiger jumbo
300 g de langostinos tiger pequenos
1 acelga
1 apio
1 zanahoria
una ramita de hinojo
media taza Vino Blanco
2 cda de aceite de coco

10 Langostinos Tiger jumbo pelados
1 cebolla roja
4 papas pequenitas
media taza de hojas de culantro
tres ajíes mirasol
una o dos cucharaditas de pasta de ají amarillo
2 tomates
una lata leche de coco
media taza leche evaporada
100 g queso fresco
8 huevos de codorniz
pan para apanar los filetes de pescado
limon, ajo y pimient blanca para aderezar el pescado
4 filetes de wahoo (100 gr cada)
un punado de habas
un pedazo pequeno de zapallo
1 choclo
un punado de arverjitas
4 tazas de cado de pescado (el mismo de la receta del ceviche)
un punado de arroz blanco crudo
2 cdas de pasta de tomate
una ramita de huacatay


Hacemos con el apio, el hinojo y la acelga un aderezo, utilizando el aceite de coco (si no te gusta el aceite de coco podrías usar mantequilla en vez. Reservamos. En la misma olla, salteamos las cabezas y cascaras de langostino, junto con los langostinos tiger pequenos. Desglasamos con vino blanco. Dejamos evaporar el vino casi totalmente y en ese entonces agregamos el aderezo y 7 tazas de agua. Hervimos a fuego lento, hasta que los pruebes y este buenazo. Tardara como minimo 40 minutos. Separamos los langostinos y nos los comemos, o los guardamos para hacer una tortilla o pate, lo que nos provoque luego.
Llevamos a la licuadora, el resto de la preparacion. Luego pasamos por una gasa finita. Tenemos unas 4 tazas de un caldo.

Entonces empezamos ha hacer el chupe. Hacemos una aderecito con la cebolla roja, el oregano, los aderezos en general creo hay que hacerlos con paciencia, ha fuego medio, vigilante que no se queme. Agregar sal y pimienta, Cuando la cebolla llegue a un punto tal que fluya en la olla con mucha facilidad, este totalmente trasparente, agregamos la pasta de ají amarillo y y uno o dos diente de ajo picaditos, seguimos con paciencia dejando que el aderezo se siga trasformando. Vamos del mismo modo a agregar el tomate picadito, solo en ese momento cuando todos los ingredientes ya estén en super confianza y no se diferencia el ají del ajo y de la cebolla.  Cocinamos por unos 3 minutos mas y agregamos las 2 cdas de pasta de tomate.

Vamos a agregar los caldos y dejar hervir por unos 4 minutos. Pasado este tiempo empezamos a agregar los demás ingredientes en teniendo en cuenta cual demora mas para que este vaya al chupe en primer lugar.  Zapallo, Choclo en trozos,  arverjitas, habas, arroz y finalmente las papas peladas y cortadas como mas te guste.

Mientras que eso va tomando punto, vamos a chamusquear el ají mirasol. Con una pinzas los sostenemos sobre el fogón, acercarlo un poco, mas no mucho porque se quema con facilidad. Veras como se va inflando y aumentando su tamaño, volviendo a la vida y empieza a oler riquísimo. Conforme vayas terminando de chamusquearlo, lo pondrás en el chupe.






Un pequeña diferencia de un ají mirasol normal y uno chasqueado,  pero la mas grande diferencia no se puede ver, solo oler




Ya esta casi listo, vamos a agregar la leche de coco, moviendola antes para que se homogenise.
Con media lata creo que estada bien,  depende cuan intenso quieres que sea el punto de coco en la comida.
Entonces agregamos los tiger y las papas.
Mientras hierve el chupe. Sazonamos el pescado y lo apanamos, para luego freirlo en abundante aceite caliente.


Para cunado terminemos la frintanga y la esclafada de los huevos el chupe ya estara listo. Siempre ojo a fuego lento. Cuando apagamos el fuego, es momento de la leche evaporada.
Se coloca el pescado en un plato hondo, unas lonjitas de queso fresco,  luego el chupe encima y para terminar dos huesitos de codorniz escalfados.  Y claro las hojitas de culantro para darle frescura.



Esta listo el chupe para disfrutarse! Este chupe salió especialmente bueno, porque fue hecho con muy buen humor y mucho amor. De cierto modo fue un chupe de despedida de la estación SXM.

Yo no creo que el chupe sea algo que deberíamos dejar para mañana, mejor llamamos al vecino, a la hermana, al amiguito, o al primero que pasa por el dock, y lo disfrutamos en grupo.



Desaprobado





update!!
Bonjouuuuur! Encontre los camarones en SXM y tambien habas frescas. Sólo que los llaman "ouassous d'eau douce". Hay que tomar paciencia y ganas de practicar el nuestro francés por mas chancado que sea e ir al lado otro de la isla.  wi wi








sábado, 8 de febrero de 2014

Sopa de bruja 
Nunca entendí eso del beach break,  A frame, ni porque la gente quisiera surfear un orillazo, cuando ví roca bruja funcionando, tubo sentido. Tienes izquierda y derecha, para todos los humores. Izquierda perfecta, lo acostumbrado, o derecha extrema, lo natural. Una ola bastante grande y pesada, pero de ellas en las que vale la pena todas las espumas que tienes que fondear. 






La mejor manera yo creo, es acampar, quedarse ahi, buscando el espíritu de la bruja, esperando el viento y la marea: la bruja es caprichosa de eso no hay duda. 

Nica? 

Crecí, el mundo continuo igual. Siempre somos nosotros que cambiamos.  Difícil definirlo, seria mas fácil cocinarlo. Estaba preocupada? pensando en que seria de mi en dos anos, o diez? Me habia llegado la adultez de imprevisto y sin previo aviso?!

Nicaragua, en Peru usamos para negacion nica, por no decir ni cagan....,  no sé, tal vez inconscientemente por esta coyuntura, pero nunca me causo curiosidad visitar Nica, mas estando tan cerca, ya tres meses en Costa Rica, y con tan buenos comentarios del surf por allá, decidí cruzar la frontera. Y me llevé una hermosa sopresa.

Hay personas que sacan lo mejor de nosotros mismos, que hacen que la luz penetre en nosotros, iluminando esos rincones por los que a veces tememos andar, aquellos que aunque formando parte de nuestra naturaleza, por algún motivo fueron censurados. Nos despiertan al ahora. Gracias Luigi. 

Si uno esta en Liberia, Costa Rica; solo hacen falta 3 horas y 70 dólares para estar en Nicaragua. Un bus a la frontera, cruzarla a pie. Y de ahi tomar un taxi, parar a comprarte una Toña y todo en Fa, listo para Guasacate.  

Conforme el taxi avanzaba, con mi toña en mano, me sentía cada vez mas sana, dejando atrás la preocupación del futuro, feliz de haber cambiado de suelos, de mares. Cuando voy a un sitio nuevo, siempre el camino se me hace largo, mientras por mi cabeza como una maquina de slides a toda velocidad, pasan imágenes de lo que me imagino el paisaje.






La ola que mas surfie fue la que llama "la piedrita", una derecha sobre una mesa de pierdas, que solo se deja correr en marea media alta a alta. Larga con buena pared y un drop buenisimo. El famoso Popoyo no lo goze como se debe tal vez por cosas de los swells o los vientos. Yo fui a Nicaragua en el peor mes que se puede ir: Septiembre.   

En cuanto al lifestyle, Guasacate tiene todo el soul de pueblito; me refiero cuando hay una carretilla que viene a veces miércoles a veces martes con legumbres; un hombre  misterioso eventualmente que trae en motocicleta el pescado si cuando el mar "se porta" y la lluvia no estuvo tan fuerte noche anterior; y una bodega con refri y lo que si nunca faltara es la rica Toña.


En Guasacate, el tema de cocinar algo era bien dependiente del día, pero si hay algo que nunca faltaría esta frijoles rojos y arroz. Siendo así, creo que es una buena ocasión para hacerle el honor a nuestro riquisimo Tacu Tacu.  



1 taza menestras (lentejas, frejol negro, frejol rojo, el que haya de antes de ayer)
1 taza Arroz cocido
Buen fogón
licuadora
Sal
Pimienta
Aceite para freír

Para tener una buen tacu tacu,  de consistencia manejable,  ni muy seco ni muy húmedo; hay que licuar la mitad del arroz con la mitad de los frijoles, haciendo una especie de pure con ellos. Luego se agrega a este pure el resto del arroz y menestras ya sin licuar. Sal pimienta, si hiciera falta y a freirlo. 


Lo vamos a freír en una sartén amplia y de teflon, con muy poquito aceite. Se coloca el pure en la sartén como is fuera una tortilla, y cuando ya se ha dorado. Cachin cachin con la sarten por el mango, y con dos confiados movimientos de muñeca  lo envolvemos dandole la forma típica de Tacu Tacu. 



Me tomó un tiempo, seis meses casi.  A veces hay que alejarse de la montaña para poder ver la cima. Me encontré en el caribe y decidí sacar el miedo de mi. El miedo que tenemos de envejecer, de morir, de no hacer lo correcto, tal vez a la soledad.  Cambiar el chip de ayer, por el ahora. Vivir lo que pasa ahora y no, lo que al fin y al cabo es una ilusión, el futuro.  Fue hermoso, como quitarme un costal de la espalda, y luego cuando te das cuenta que solo tienes que que desearlo y TA 30 kilos menos!.




lunes, 21 de octubre de 2013

Pavones finalmente


Este lugar no es ningún secreto. Mi papa me dijo- Costa Rica?! Anda a pavones- hace tiempo. Pero tarde un poco en hacerle caso.

Llego mi amigo Lukas, en un momento preciso;  cuando acabo mi efímera etapa en Josefina. Lo que primaba en mi, una necesidad de alejarme de Los Sueños, muchas veces, por mas que cueste es mejor dejar de tratar de buscar una respuesta lógica a los pasajes de nuestras vidas. Solo seguir andando en nuestra ley.   
Nos dividimos en dos carros, Chris y las mujeres y los ex piratas de El Patrón, y yo,   Hubo confusión para encontrar el camino, donde manda capitan no manda marinero; donde "google maps" ha dicho que tomes la ruta via golfito, nadie le hace caso a Lukas que ando por ahi hace unas semanas, es la era de internet definitivamente. Finalmente nos salimos un poco de este siglo loco, y damos fe al patroncito, tomando el camino correcto: 

Para llegar a Pavones hay que manejar por la panamericana en dirección hacia como quien se va a Panama (teniendo como punto de partida Jaco), y justo cuando uno ve el Paso Canoas, la frontera, doblar en dirección a la costa. Se seguirá este camino por unas dos horas, pasando por Laurel y por otros pequeños pueblitos. No hay como perderse, si uno va preguntando a los locales.  Es mi forma preferida de viajar.  


Llegamos de noche, no pudimos ver las olas entonces. A la mañana siguiente conocí el significado crowd, 6 a.m. y cerca de 60 personas ya en el agua. Remamos hacia el point, ta lejos. Mientras esperamos las olas, observamos como empiezan a asomar pequeñas figuras humanas, - de donde salen tantas personas!- como si hubiera escondida en el bosque una fabrica de pequeñas personas. Con un swell tímido, aun no en el clímax, la espera es larga. Larga como la izquierda que logras, con una sección "del rio" buenaza, una de esas olas perfectas, a simple vista amable.

Me cojo una olita!!! yeee, luego de esperar un rato, porque todos están tan hambrientos de olas como yo.   
Y zuacate no hago paso la sección. En medio del revolcón siento como si me tiraran un puñado de tierra en la cara. Y claro, lo trago. Resultado: piedras pequeñas y tierra de río salió por mi nariz durante media hora. No es tan amable el Pavon como pensé al inicio. 

La marea  y el swell se pronuncian, afinando la musica, shhhshhhshh splash y dejando la pista de baile en fa!. Mucha gente ya cansada desde la orilla. Sesión buenaza!. 



Mi amiga Dani de Brasil





Felicidad
Cuando cambia la marea, y va subiendo, se pone buena la otra sección, la de cerca a los botes. Es buena parada, la misma izquierda, pero un poco mas maniobrable, por ser menos rápida.

 Me vi en pavones, echada sobre un árbol, rodeada de una naturaleza hermosa. Sola, pero con el mar siempre cantandome, respire hondo, y vote el aire varias veces. El camino correcto no es siempre el que creemos, lo marca el corazón, es donde encontramos paz y nos vemos felices, sin haberlo siquiera pensado.
Decidi quedarme unos días mas en pavones, cambiar de barco, pero no dejar de navegar.

Me gusta mucho de Costa Rica que se puede encontrar buenos ajies. Aji amarillo y rocoto en cualquier supermercado, parece peru.  Me jaranie, como diria la mamama, teniendo mi salsa de aji siempre en la refri.

La receta de Pavones es rissoto de zapallo caribeno. La estrella de esta receta, para mi es la pasta de aji amarillo, multi Si bien no estoy en el caribe, visitar Ecuados, Panama, Caribe y Costa Rica, me ensenaron a cocinar con leche de coco. Es muy sano y tiene un suspiro medio dulce alcalino que va muy rico el caliente del aji.

Ingredientes:

1,5 taza de arroz arborio
1 taza de pure de zapallo macre o butter nut squash o buscar en el mercado local un zapallo bien cremosito, con buen porcentaje de materia seca y color medio amarillo naranjita.
0.5 copa de vino
3 cdas. de mantequillas
1 copa de crema de coco espesa
100 gr de queso fresco, queso blanco, queso de turrialba
2 unidades aji amatillo
0.5 tazas de arverjitas
 tomillo
hongos deshidratados fungi porcini, rehidratado en un litro de agua hirviendo
pimienta negra al gusto
huevo frito en aceite de coco
aceite de semillas de semillas de zapallo tostada






Vamos a derretir la mantequilla con un chorrito de aceite de oliva en una sarten tipo wok. Hacemos un aderezo con la cebolla blanca y el ajo.  Cuando este blandito todo, no se tiene que freir mucho, agregamos el arroz para perlarlo. Es decir freilo un poco hasta que tome un color  opaco en el centro que nos recuerde una perla. Apagamos con media copa de vino blanco seco y dejamos evaporar el alcohol. Luego continuaremos agregando, de a pocos, el caldo de hongos, tiene que estar hirviendo.

 Yo diria que los dos tips para que salga bien el risotto, son poco vino, para que no se acidifique la cuestion y caldo hiviendo para nunca cortar la coccion del arroz.

Movemos ocasionalmente y continuamos asi agregandole caldo y especias, hasta que el arroz este listo.
al dente, no masacota.

Por otro lado el aji amarillo lo despepitamos, como hicimos para el ceviche con el aji limo, y lo ponemos a hervir. Vamos a hervirlo tres veces, cambiand el agua estas tres veces, la ultima le echamos un poco de sal al agua. Con los ajies tibios, prodecemos a pelarlos, la piel saldra suavecita como quien pela un platano, si no es asi, merece una hervida de yapa. Es importante pelarlos para que no sean indigestos. Por ultimo los vamos a saltear: alta tempratura y casi nada de aceite, para que adquieran un sabor tostadito mmmmm.
Los picamos y los reservamos para agregarselos casi al utlimo al risotto.

Tenemos nuestro risotto que esta casi casi al dente. Entonces le agregamos una taza de pure de zapallo y a continuacion el aji amarillo. Si necesitamos un poco mas de caldo tambien lo agregamos para que se termine de cocer. En este punto incorporamos el aji y la leche de coco. Dejamos cocinar un momento mas a fuego medio, siempre moviendo para que la coccion sea uniforme.

Este risotto como todos los risottos debe comerse apenas termino su preparacion y servirse en un plato tibio, para disfrutarlo en su maxima expresion. Es uno de mis favoritos porque me recuerda mucho al locro peruano.

El queso fresco lo incorporaremos al final, para que no se derrita sino este intacto al igual que las arverjitas.

Coronamos con un chorrito de aceite de semillas de calabaza y un huevito frito en aceite de coco.